Aprende a gestionar los pensamientos tóxicos a través de la inteligencia emocional

Los pensamientos negativos nos pueden hacer morir de miedo, volvernos agresivos o contagiarnos de la tristeza de quienes nos rodean. 

Vivimos a medio camino entre lo positivo y lo negativo. Con un pie aquí y otro allá. Con la tentación de caer en el pesimismo, pero ¿existe alguna forma de gestionar los pensamientos tóxicos? La respuesta es SÍ y vamos a mostrarte cómo conseguirlo con inteligencia emocional.

¿Estás preparado? 

 

Pensamientos negativos en el trabajo, ¿los tienes?

Seguramente, sí. Todos los hemos experimentado alguna vez. Llegan, nos traicionan y nos abordan desde dentro. Son pensamientos no deseados que cuando alcanzan una intensidad determinada, pueden imposibilitar nuestro funcionamiento normal, o incluso amargarnos la vida. Están directamente relacionados con el estrés.

La mayoría de las veces, los pensamientos tóxicos o negativos aterrizan en nuestra mente sin aviso previo y se instalan dentro de nosotros sin que nos demos cuenta. Detectarlos y hacer tu vida más agradable suena de maravilla, pero ¿qué puedes hacer para ponerlo en práctica? 

Debes empezar por identificar tus emociones, comprenderlas, ver el trasfondo, la causa, y, a partir de ahí, entrar en acción.

Imagina que tu empresa no está atravesando sus mejores momentos debido a la pandemia del COVID-19 y estás preocupado por lo que pueda ocurrir de aquí en adelante. ¿Te despedirán? ¿Te reducirán la jornada? ¿Entrarás de nuevo en un ERTE? ¿Cuándo lo cobrarás? 

Es la incertidumbre de muchísimas personas en la actualidad. El miedo, la tensión y la tristeza se adueñan de ti y no sabes qué hacer, pero, si lo analizas, en el fondo está el miedo a ser despedido. Las personas se protegen de muchas maneras: a veces, dejando el trabajo antes de que las despidan; otras, haciendo todo lo posible para que esto no ocurra… Al final, ese miedo puede estar causado por una experiencia pasada donde fuiste apartado, te sentiste solo, viviste una situación económica muy difícil o cualquier otra razón, de manera que lo proyectas en la actualidad. Conócete y trabaja tus competencias emocionales.

Quizá, una buena decisión ante el miedo a ser despedido sea comunicarte con tu jefe, la comunicación es básica. Si lo haces bien, tus relaciones funcionarán.

¡Enfoca tu futuro con ganas y deshazte de los pensamientos tóxicos que te impiden avanzar!

 

Factores que influyen en tus pensamientos tóxicos

¿Cuáles situaciones percibes como una amenaza? ¿Te generan demasiados pensamientos negativos?

Como sabrás, todos los pensamientos tóxicos que vienen a tu mente desembocan en una emoción negativa que se retroalimenta con el estrés. Para romper este círculo, es necesario trabajar nuestro nivel de inteligencia emocional, solo así seremos capaces de aprender a gestionar las emociones y no dejar que sean ellas quienes nos manejen a nosotros.

Micro prácticas diarias, profesionales que te acompañarán en tus sesiones, material práctico y audiovisual… Son algunos elementos básicos para emprender tu método de aprendizaje y entrenamiento emocional.

Tu estado de ánimo no decae únicamente por los hechos o situaciones reales, también por lo que piensas y la manera en que interpretas las situaciones. Y eso es lo que debemos trabajar. Una simple distorsión cognitiva puede acarrear consecuencias negativas y conflictos en las relaciones con los demás. 

En el origen de nuestros pensamientos se da la influencia de múltiples factores:

  • La personalidad o manera de ser. 
  • Los amigos con los que hemos crecido y compartido experiencias.
  • La manera de pensar. 
  • La educación que hemos recibido en casa y en el colegio.
  • La familia o entorno en el que nos hemos construido.
  • Las experiencias que vivimos.

Todo deja huella en el subconsciente. Los pensamientos pueden presentarse en forma de inferencia arbitraria (extraer conclusiones sin datos suficientes), sobregeneralización (adoptar una regla general injustificada a partir de un solo hecho aislado), subestimar la importancia de las situaciones, no tener en cuenta aspectos relevantes de un acontecimiento, pensamientos polarizados (evaluar una situación sin identificar lo bueno o lo malo, lo correcto o lo equivocado), etc. 

Existen diferentes tipos de pensamiento. Trabaja los tuyos para adoptar la interpretación más adecuada y no dejar que deformen tu vida. Y recuerda esto: todos tenemos pensamientos distorsionados, no solo tú. Porque son automáticos, pero está en ti la capacidad de gestionarlos. 

 

¿Cómo influyen los pensamientos negativos en el ámbito laboral?

La interpretación que hacemos del entorno que nos rodea, y de las situaciones del día a día, provocan un impacto en nuestras emociones, influyendo directamente en el rendimiento y en la concentración. Si los pensamientos son tóxicos, nos cuesta concentrarnos y desempeñar nuestras tareas. Nos bloqueamos, nos irritamos y nos sentimos inseguros. Y peor aún, empezamos a construir una infraestructura de ideas equivocadas y tendemos a malinterpretar las situaciones, lo que genera aún más conflictos interpersonales y emociones tóxicas que proyectamos hacia afuera.

Y no solo eso, también:

  • Exageramos las dificultades que se nos presentan. 
  • Quitamos importancia a nuestras virtudes.
  • Vemos todo como una amenaza que desencadena ansiedad.

Los pensamientos tóxicos nos boicotean tanto laboral como personalmente, pero si aprendemos a gestionarlos, reduciremos el estrés, la ansiedad, la frustración y aumentaremos nuestro nivel de motivación. Para ello, hace falta poner en práctica algunas competencias emocionales, como la autoconciencia de uno mismo. 

¿Te atreves a dar el salto?




Máster inteligencia emocional aplicada