Aprender a identificar las carencias emocionales en los directivos de una empresa

No es casualidad que las empresas elijan a aquellas personas con mayor nivel de inteligencia emocional cuando buscan perfiles directivos. Cada vez se valora más no solo la experiencia laboral, si no las competencias emocionales de la persona que va a ser contratada, ya que sin éstas, no sería posible desarrollar su carrera profesional de manera plena. Hoy, los aspectos técnicos, los conocimientos y la experiencia, tienen que ir de la mano con la capacidad que tiene el directivo para liderar sus equipos de trabajo a través de las competencias emocionales. 

¿Reconoces tus carencias emocionales? ¿Qué te impide alcanzar tus metas profesionales? Acompáñanos. Vamos a enseñarte a identificar las carencias que te impiden desarrollar una vida profesional y personal plena. Como dijo el célebre Wayne W. Dyer, psicólogo y autor de libros de autoayuda: “El estado de tu vida es nada más que un reflejo del estado de tu mente”.

Identificar las carencias emocionales en la empresa

La inteligencia emocional es la capacidad que tenemos las personas para analizar y controlar nuestras emociones. Un alto porcentaje de los empleados de las empresas carecen de este atributo, algo que se manifiesta a través de algunas señales que no podemos pasar por alto:

  • Se ofenden con facilidad. Algunos trabajadores o directivos no confían en sí mismos, ni reconocen el valor de su trabajo.
  • Les cuesta hacer frente a los cambios. Muestran escasa capacidad de gestión para hacer frente a crisis u otros contratiempos. 
  • Existe una clara falta de responsabilidad. A menudo, culpan a otras personas de sus errores o del malestar que sienten en su día a día.
  • Presentan un nivel muy alto de estrés. Las dificultades para gestionar sus emociones hace que se estresen con mayor facilidad.
  • No aceptan otros puntos de vista. Se oponen a la retroalimentación por parte de otros socios o trabajadores, aferrándose a una idea de forma impulsiva.
  • No saben manejar conflictos. Se ponen nerviosos, pierden los papeles y no saben cómo calmar la situación.
  • Les cuesta reconocer sus debilidades. No conoce con exactitud cuál es el motivo de su enfado o malestar. Por lo general, culpan al entorno que les rodea de todo lo que les pasa.
  • No saben cómo hacer frente a periodos de incertidumbre. Cuando se desencadena una situación de crisis, como la que estamos viviendo actualmente con el coronavirus, se deben tomar decisiones rápidas para gestionar con éxito los cambios desencadenados (teletrabajo, flexibilidad horaria, dificultades económicas, etc.) y sembrar la calma en la plantilla.

Para reconocer cuáles son las carencias emocionales en los directivos de las empresas es importante prestar atención a estas señales. Solo así seremos capaces de integrar lo que no funciona, aceptarlo, liberarlo y sustituirlo por todo aquello que deseamos. Como diría en su día Annie Marquier: “El verdadero origen de nuestras reacciones no es lo que ocurre en el exterior, sino lo que pasa en la dinámica interna, en la conciencia”.

Afortunadamente, la inteligencia emocional se puede desarrollar a través del competencias emocionales, y merece la pena invertir tu tiempo en ella. ¿Quieres saber cómo? Visita nuestro sitio web y sal de dudas.

¿Qué puedo hacer una vez identificadas las carencias emocionales?

Es el momento de entrenar. La inteligencia emocional es considerada como la habilidad de tomar conciencia e influir sobre nuestras emociones, tolerar las presiones y frustraciones de nuestra vida diaria, comprender los sentimientos de los demás, estimular nuestro entusiasmo y motivarnos para lograr nuestros objetivos. Es vital para la supervivencia y la adaptación a cualquier entorno, e influye de manera decisiva en la manera en que se dirige una empresa.

El liderazgo no depende solo del conocimiento, sino también de la manera en que trabajamos, nos relacionamos con los demás, y comprendemos las situaciones que nos rodean a diario. Un buen líder empresarial debe saber cómo potenciar las emociones que conviene en cada momento en los equipos, desde la autocrítica ante un problema, hasta la motivación en situaciones difíciles. Sus decisiones influyen directamente en el camino que seguirá la empresa, por ello es tan importante trabajar su inteligencia emocional.

Si bien una parte de nuestras capacidades vienen determinadas por la genética y otra puede moldearse cuando somos niños, la ciencia ha demostrado que las habilidades emocionales pueden aprenderse, desarrollarse, entrenarse y perfeccionarse a lo largo de nuestra vida

La práctica diaria de las competencias emocionales básicas para la dirección de las empresas (empatía, comunicación, flexibilidad, iniciativa, trabajo en equipo, resiliencia, autodominio, perseverancia…), la programación neurolingüística y la formación con formatos audiovisuales interactivos, son excelentes herramientas para el desarrollo de la inteligencia emocional. Nos aportan numerosas técnicas para gestionar las emociones de forma consciente.

Los cursos sobre inteligencia emocional aplicada ayudan a profesionales y empresas a reconocer los estados emocionales, gestionar su intensidad y aprender a trabajarlos para potenciar la comunicación intra e interpersonal. El poder de la inteligencia emocional en la dirección de equipos se manifiesta en forma de empatía, control de los impulsos, liderazgo y habilidad para motivar.

Su entrenamiento en los directivos puede marcar la diferencia en un mercado cada vez más competitivo. Permite adquirir habilidades y mejorar las decisiones en un entorno tecnológico y cambiante. Teniendo en cuenta el proceso de transformación digital que viven las empresas actualmente, la inteligencia emocional es fundamental para tomar buenas decisiones y consolidar la cultura empresarial de la organización.

Ventajas de desarrollar la inteligencia emocional en directivos

Esta capacidad de sentir, entender, controlar y modificar los estados de ánimo, propios y ajenos, gira en torno a la consciencia de todo lo que nos rodea como personas, así como al enfrentamiento de los problemas diarios sin dañarnos a nosotros mismos y a los demás. Si somos capaces de hacerlo, obtendremos otras oportunidades:

  • Mayor satisfacción con todo lo que hacemos. 
  • Facilidad para transmitir información a los equipos de trabajo.
  • Incremento de la motivación.
  • Clima de trabajo más saludable.
  • Aumenta la perseverancia, pese a las presiones. 
  • Mayor empatía con el resto del equipo.
  • Respeto hacia otros puntos de vista.
  • Incremento de la canalización de los sentimientos negativos para que no afecten al trabajo.

¿Estás atravesando una situación compleja y necesitas lidiar con ella? ¿El entorno que rodea a tu negocio es demasiado cambiante? ¿Qué necesitan tus directivos para resolver las carencias emocionales y mejorar sus resultados? La respuesta está en la inteligencia emocional.