Ayudando a las organizaciones a adaptarse al COVID

El COVID-19 ha llegado por sorpresa, obligándonos a tomar decisiones precipitadas y a sumergirnos en un mar de incertidumbre. El teletrabajo, el refuerzo de la ciberseguridad, o las herramientas de gestión y trabajo colaborativo han sido algunas de las iniciativas que se han puesto en marcha para hacer frente a la nueva normalidad en las empresas. Sin embargo, no es suficiente.

Enfrentarnos a una situación adversa y tan compleja como la que vivimos en la actualidad requiere algo más que un par de herramientas tecnológicas. Necesita capacidad para recuperarse y enfrentar los desafíos que presenta la crisis, requiere motivación, empatía y flexibilidad. No solo lograrás adaptarte a la situación generada por el COVID de forma eficaz, sino que también experimentarás el crecimiento profesional. Y eso no podemos conseguirlo ni siquiera con las mejores herramientas del mercado, sino entrenando nuestra propia inteligencia emocional.

Y os preguntaréis, ¿por qué puede ayudarnos durante la crisis del coronavirus? En realidad, las situaciones de crisis como la que estamos viviendo son el marco perfecto para que surjan emociones intensas y variadas que nos cuesta regular (miedo, estrés, incertidumbre, tristeza, ansiedad, frustración, preocupación…). En este caso, hacer un buen uso de nuestra inteligencia emocional nos ayudará a gestionar mejor la situación y alcanzar el bienestar.

La crisis del COVID ha dejado al desnudo la falta de herramientas para gestionar nuestras emociones. Y aunque seguramente ya éramos conscientes de ello, nunca antes nos habíamos visto tan expuestos a una situación donde salieran a relucir tantas emociones intensas.

¡Te contamos cómo salir de esta!

Afrontar la crisis del COVID-19 con inteligencia emocional aplicada

Las empresas se enfrentan en la actualidad a una situación muy poco común. No solo hay que sumar los riesgos de contagio, sino también la organización del trabajo en remoto, la falta de ingresos, la incertidumbre por el futuro de la empresa, el cuidado de los niños, el insomnio durante las primeras semanas de confinamiento, el esfuerzo por mantener el orden tanto en casa como en el trabajo, etc.

Al final, todo esto se resume en un nivel de estrés muy grande. De hecho, hay clínicas que están estudiando los problemas emocionales que derivan del coronavirus.

La inteligencia emocional es una herramienta fundamental para hacer frente a esta situación porque nos prepara para saber gestionar las emociones generadas. De esta forma, la energía negativa se canaliza y no queda acumulada. Está claro que una emoción no puede acabar con nuestra vida por sí sola, pero sí puede destrozarnos silenciosamente si no aprendemos a gestionarla como se debe.

Entonces, ¿cómo podemos empezar a trabajar nuestra inteligencia emocional?

El máster que está revolucionando la gestión emocional de las empresas

Al igual que asistimos a un gimnasio para mejorar nuestro estado físico, también podemos entrenar nuestras emociones para mejorar el estado mental. El cerebro se trabaja como un músculo más. Y con la práctica, uno va encontrando sus propias técnicas para canalizar la energía y gestionar las emociones. La crisis del COVID no debe enfrentarse como un obstáculo en el camino, sino como parte de nuestro crecimiento profesional y personal<

En Idiena, contamos con una modalidad de aprendizaje diferente que ha venido para quedarse. Hemos reinventado el concepto de máster para ofrecer un método de formación práctico, digital, interactivo y centrado en el alumno. En él, trabajamos con micro-prácticas diarias tus competencias emocionales.

No importa cuáles sean tus circunstancias, gracias a su carácter personalizado, podrás compatibilizarlo con el trabajo u otros estudios. Además, el proyecto fin de curso se aplicará al caso real que tú elijas. Empezaremos por reconocer las emociones a través de un ejercicio de sensaciones. El cuerpo siempre refleja las emociones que sentimos: si nos enfadamos, estaremos más tensos; si estamos tristes, sentiremos flojera en los brazos y piernas; si nos alegramos por algún motivo, tendremos mayor energía en el cuerpo.

Si estamos atentos a estas sensaciones, podremos distinguir la emoción, ponerle nombre y entender lo que nos quiere decir.

Adquirir destrezas emocionales para superar la crisis del COVID

Todos somos vulnerables, emocionalmente hablando. La crisis del COVID es una situación nueva para todos nosotros, y como siempre sucede con lo desconocido, nos genera miedo e incertidumbre. En definitiva, nuestro bienestar emocional está siendo dañado, y solo hay una manera de recuperarse: con inteligencia emocional.

No basta con recibir soluciones de los demás, hay que aprender a responsabilizarse y sobreponerse a los obstáculos. No basta con quejarse, hay que aprender a superar la tristeza. Y no basta con que nuestros seres queridos traten de resolver nuestros problemas, tenemos que encontrar nuestras propias soluciones. Estas destrezas son muy eficaces de cara a nuestra vida personal y profesional, a nuestras relaciones sociales y a la felicidad.

Pero deben aprenderse, porque no son innatas, como nada de lo que aprendemos a lo largo de nuestra vida. Nacimos para cumplir algunas funciones básicas, porque nadie viene preparado para afrontar las situaciones que se generan a lo largo de la vida. Y escondernos tras la ignorancia no es la solución.

Lo que tratamos de decir con esto es que debemos aprender a gestionar nuestros problemas y las emociones generadas de ellos con inteligencia emocional. Pero para entender a los demás, primero hay que conocerse a uno mismo, destripar nuestros impulsos y el dolor para entender el origen de nuestra ira y vivir plenamente con nuestras emociones y con las de los demás.

Inteligencia emocional no es más que la suma de las habilidades emocionales y sociales de cada persona que permiten el conocimiento de uno mismo y de los demás, y saber gestionar de forma más positiva y equilibrada nuestras relaciones con terceros.

Preguntas frecuentes durante el coronavirus

¿Tu empresa ha sido afectada por la crisis del COVID? ¿Qué medidas se han tomado para adaptarse a la situación? ¿Cuál es el estado emocional de tus trabajadores? ¿Estáis haciendo algo para mantener la motivación? ¿Ha disminuido la productividad en los últimos meses? ¿Sientes que tu crecimiento profesional se ha estancado?

Por difícil que parezca, la solución a todos estos hándicaps puede abordarse a través del entrenamiento de competencias emocionales, con el sistema de Idiena, que ayuda a derribar las barreras al cambio en un entorno disruptivo. La inteligencia emocional no solo nos ayudará a ser más resilientes, sino que nos permitirá desarrollar el resto de competencias emocionales que necesitamos para afrontar la crisis y vivir en armonía. No son charlas motivadoras, es un entrenamiento real.

“Nada ha cambiado, solo yo he cambiado, por lo tanto, todo ha cambiado” (Marcel Proust). Esta frase resume la inteligencia emocional. ¿Cuántos de vosotros no os habéis encontrado en una constante montaña rusa emocional durante el confinamiento? Sea como sea, tenemos que aprender a lidiar con nuestras propias emociones.

Máster inteligencia emocional aplicada