Competencias emocionales en nuestro bienestar y experiencia de satisfacción con la vida

Por fin estamos tomando conciencia de que la inteligencia emocional no se enseña ni se aprende, sino que se entrena. Alcanzar esa felicidad tan esperada por el ser humano no es cuestión de esperar a que suceda algo en el exterior que por la Ley de Causa y Efecto nos haga sentir más vivos. Sino que nuestro exterior nos habla del grado de armonía interna que tenemos.

Inconscientemente, desde que somos niños hasta que crecemos física y mentalmente como personas, dejamos muchas heridas abiertas. Cada situación no atendida es una parte de nuestra personalidad y ego heridos. Aun cuando crecemos, seguimos experimentando situaciones que nos envuelven en un estado de tristeza o dolor. Y solo podemos salir de ellas aprendiendo a gestionar las emociones con el nivel de conciencia adecuado.

Estas vivencias, junto a la cultura, la educación, el amor y las creencias que adquirimos a lo largo de nuestra evolución, darán lugar a una película externa que nos muestra el guion de la película que llevamos dentro.

En este post, vamos a explorar algunas competencias emocionales que son clave para encarar el gran desafío emocional en todos los ámbitos de nuestra vida, especialmente cuando finalizamos los estudios universitarios.

¿Estás preparado?

¿Qué son las competencias emocionales y cuáles son las más importantes?

Es la capacidad que tienen las personas para actuar, en distintos contextos (profesionales y personales), conectando  emocionalmente con los demás, desde una actitud interna abierta y positiva. 

En realidad, todas las competencias emocionales son importantes según el momento de nuestra vida, por lo que debemos entrenarlas para ser capaces de comprender nuestras emociones y las de los demás, hacernos fuertes ante las dificultades que nos trae la vida, trabajar en equipo, mantener una buena comunicación con los demás y tener iniciativa.

Así, nos encontramos con las siguientes competencias emocionales:

  • Empatía. Es la capacidad que tenemos para comprender y responder a las experiencias emocionales de otras personas. Está muy relacionada con la inteligencia emocional  e implica reconocer los sentimientos de los demás y las causas que lo generan.
  • Flexibilidad. Es la capacidad que tenemos las personas para adaptarnos a situaciones poco predecibles y que no nos resultan familiares. Para ello, es importante hacer un ejercicio de ajuste de sentimientos, pensamientos, condiciones y conductas. Ser capaz de salir de nuestra zona de confort y de no tener prejuicios.
  • Optimismo. Es tener la expectativa o la confianza de que van a suceder cosas positivas, en conexión emocional con la realidad y con sus características para alcanzar los objetivos marcados.
  • Iniciativa. Quienes desarrollan esta competencia, son capaces de movilizar a otros a emprender esfuerzos a los que no están acostumbrados, no dudan en salir de la rutina, persiguen metas más allá de lo que se espera de ellos y están dispuestos a aprovechar las oportunidades que se les presentan.
  • Persuasión. El arte de convencer. Es un proceso a través del que un mensaje se refuerza con argumentos para convencer o hacer cambiar de opinión a una persona, sin usar la fuerza ni la manipulación.
  • Comunicación. La habilidad comunicativa es fundamental en ámbitos como la comunicación empresarial o interna. Demos entrenarla.
  • Autoestima. Se refiere al hecho de tener una imagen positiva de nosotros mismos, mantener buenas relaciones, tener autoconfianza y sentirse satisfecho con lo que somos. Es lo contrario al egocentrismo, la culpabilización o el  victimismo.
  • Autodominio. También llamado autocontrol o autorregulación. Implica manejar las emociones y controlar o regular nuestro comportamiento. Reconocer y aceptar  las emociones sin dejarse dominar por ellas.
  • Trabajo en equipo. Es la capacidad para saber relacionarse, comunicarse y entenderse con los demás, en un entorno de grupo, tanto en una empresa como en cualquier otro ámbito de nuestra vida.
  • Resiliencia. Es la capacidad que tienen las personas para superar circunstancias adversas o traumáticas, como la pérdida de algún ser querido o un fracaso laboral, y volver o superar el punto de partida.

Entrenar en competencias emocionales a estudiantes de posgrado que están a punto de emprender su vida laboral es fundamental, tendrá impacto no solo en el proceso de selección, sino desde el primer momento en que empiece su trabajo, ya que éste se realiza relacionándose con otras personas. “Saber” no es suficiente, es necesario además “saber relacionarse” y tener capacidad de automotivación.

Cómo entrenar estas competencias emocionales para alcanzar el bienestar

Las emociones nos atraviesan desde los primeros años de vida y nos definen como personas. Cuando un estudiante está a punto de finalizar sus estudios de posgrado, tiene incertidumbre sobre su futuro laboral. Más aun cuando la situación social no acompaña, como ocurre en la actualidad con la pandemia del coronavirus, o hace algunos años con la Crisis financiera mundial.

Por eso, es importante invertir en uno mismo y desarrollar todo el potencial de nuestra inteligencia emocional. No solo nos servirá para aumentar nuestras posibilidades de entrar a formar parte de una empresa, sino también para hacer frente a las situaciones inciertas que vivimos a lo largo de nuestra vida.

La educación emocional tiene un impacto directo sobre el estado de bienestar de las personas. Y la experiencia de satisfacción con la vida es un valor global que hacemos, comparando lo que se ha conseguido, con los retos y expectativas. Esta satisfacción está directamente relacionada con el sentimiento de bienestar o felicidad y es un indicador clave de la calidad de vida humana.

Por lo general, la finalización de nuestros estudios universitarios coincide con una etapa de vida donde se producen cambios significativos a nivel psicológico y social. De hecho, también puede coincidir con una adolescencia tardía. Es una etapa donde los jóvenes se enfrentan a la inestabilidad laboral y al final de su etapa universitaria.

Pero hay algo que no podemos discutir, y es que la satisfacción de la vida de estos jóvenes también está relacionada con sus propias experiencias, tanto del mundo exterior como de sí mismos.

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