Consejos para fomentar la inteligencia emocional en los directivos

¿Buscas recomendaciones para ser un mejor empresario? Bienvenido, porque aquí encontrarás los mejores consejos para proveerte de un buen material y empezar a desarrollar la inteligencia emocional en directivos y emprendedores. Es clave en los líderes. Y aunque existen infinitos estilos de liderazgo, en función de los valores, la personalidad y la autogestión de cada uno, la encargada de convertir a las personas en grandes líderes es la inteligencia emocional.

Empezamos…

 

¿Desarrollar la inteligencia emocional en directivos? Sí, con estos 20 consejos

  1. Si vas a trabajar el nivel de inteligencia emocional, hazlo de forma continua, porque  el liderazgo no es cosa de un poco tiempo, sino para toda la vida. 

El buen líder es auto eficaz, creativo (cambia las reglas desde dentro), hace críticas constructivas (cuestiona y replantea) y empático (aprende a leer bien las emociones de los demás). 

  1. Aprende qué es la inteligencia emocional en un curso o máster práctico y profesional. Sumérgete en una experiencia única por los conceptos esenciales de la inteligencia emocional: emociones, cerebro y su interacción, psicología positiva, neurociencia, liderazgo y competencias emocionales.
  2. Comprende, experimenta y adquiere competencias emocionales clave en la empresa: empatía, optimismo, autoestima, comunicación, automotivación, flexibilidad, iniciativa, persuasión, autoestima, autodominio, resiliencia y trabajo en equipo.
  3. Apóyate de un equipo profesional disponible para ti con el que puedas poner en práctica todo lo aprendido. Ejercicios interactivos y simulaciones, así como diagnóstico de una situación organizacional.
  4. Aprende a reconocer tus emociones. Evalúa situaciones pasadas, porque quien no es capaz de poner nombre a sus emociones y controlarlas, queda a merced de las mismas. ¿Preparado para cultivar tu nivel de inteligencia emocional?
  5. Controla los impulsos para adecuarlos a tus metas. Estás de suerte, porque esta es una habilidad que puede entrenarse y desarrollarse, pero has de ser capaz de generar estados emocionales positivos.
  6. Sé empático. Esto implica reconocer las emociones de tus empleados, clientes y socios para comprenderlos y satisfacer mejor sus necesidades. Para ello debes aprender a interpretar su lenguaje corporal. Intenta comprender antes de ser comprendido.
  7. Maneja las relaciones con optimismo. Los directivos mantienen muchísimas relaciones en su actividad: con proveedores, clientes, socios, empresas, empleados… Hay que aprender a manejar nuestras emociones y las de los que nos rodean de forma positiva. 
  8. Aprende a poner límites cuando la situación lo requiera. Y a decir NO de forma asertiva, respetando las opiniones y sentimientos de los demás. Es esencial para ser un buen líder.
  9. No pierdas el enfoque en las cosas nuevas, sigue aprendiendo y mantente en constante crecimiento. Abre tu mente a nuevas ideas y habilidades sociales.
  10. Conoce tu grado de inteligencia emocional para seguir mejorándolo. ¿Cuánto lo has hecho ya? Podrás descubrir tu progreso personal gracias a los diagnósticos de competencias al finalizar el curso o máster que realices.
  11. Trabaja tu manera de enfrentarte al mundo incierto e inseguro. Hazlo de forma totalmente positiva y proactiva.
  12. Aprende a diagnosticar, diseñar e implantar tu propia inteligencia emocional para mejorar tus relaciones con el resto de la compañía.
  13. Adquiere nuevos hábitos y actitudes. Sin duda, mejorarán tus posibilidades de lograr el éxito profesional y personal que deseas.
  14. No juzgues las cosas como buenas o malas cada vez que se salgan de tu patrón. En su lugar, trata de empatizar y de ponerte en los zapatos del otro. En la diferencia de las personas radica la belleza del ser humano.
  15. Identifica tus fortalezas y debilidades. Todos las tenemos. Así que, utiliza las primeras y aprende de las segundas.
  16. Haz frente a tus emociones negativas. Enfrenta la ira, la frustración, la tristeza, la decepción. Pero hazlo de forma resolutiva, tratando de no ser víctima. Porque si lo que tratas es evadirte de ellas, la burbuja de emociones negativas solo se hará más grande.
  17. Busca la manera de ser más eficiente. No lo conseguirás si quieres que las personas que te rodean (empleados, proveedores, socios, clientes…) estén en el mismo punto que tú.
  18. Sé asertivo. Conoce tus propios derechos y defiéndelos respetando siempre a los demás. Todos los poseemos. 
  19. Márcate objetivos personales y encuentra el equilibrio perfecto con las metas del grupo o equipo. Caminar por separado no traerá mejores resultados. Sin embargo, pensar en el resultado grupal puede ser muy satisfactorio.

Ahora, es el momento de incluir estos pequeños hábitos saludables en tu vida. Evidentemente, necesitas tiempo, pero si te acompañas del equipo de profesionales ideal, te será mucho más fácil. ¡Manos a la obra!

 

¿Puedo mejorar mi nivel de inteligencia emocional?

Sí. ¿Curioso? Puede ser. La capacidad de gestionar tus emociones y las de los demás es posible con tiempo y esfuerzo. Empezando por reconocer lo que sientes para comprender de dónde viene y poder controlarlo. Implica saber relacionarse con los demás y con uno mismo. La buena noticia es que la inteligencia emocional no es una cualidad innata, sino que puede desarrollarse a lo largo de la vida.

¿Preparado para navegar con inteligencia emocional por los complejos cauces de la vida?

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