Cursos de inteligencia emocional aplicada para empresas

¿Qué características echas en falta en tus empleados? ¿Cuáles son sus carencias emocionales? La inteligencia emocional es una habilidad directiva en el contexto de las empresas. Tiene una gran influencia sobre el desempeño de las tareas y es una variable vital para cualquier negocio. De ella va a depender, en gran medida, el éxito o el fracaso de la dirección.

Dirigir con éxito una compañía implica lograr que las personas cumplan con sus objetivos de manera plena, alcanzando la sinergia a través de la convivencia y la coordinación de un todo donde interactúan personas con emociones y sentimientos propios. Su capacidad para gestionarlos va a influir en los resultados de su trabajo.

Empatizar, comunicar, motivar y ser capaces de hacer frente a situaciones adversas es todo un reto. ¿Estás preparado para superarlo? Acompáñanos en este post, porque el camino empieza justo aquí.

Cursos expertos para entrenar las competencias emocionales en directivos

“No mido el éxito de una persona por lo alto que escala, sino por lo rápido que se levanta al caerse”. Esta frase de George S. Patton nos muestra el camino hacia la superación y el nivel de resiliencia con que logramos superar circunstancias difíciles e inciertas. Detrás de este objetivo se esconde un largo entrenamiento de las emociones y el autoconocimiento.

Si un líder es capaz de gestionar sus emociones, también será capaz de dirigir el cambio dentro de su equipo de trabajo, con mayor motivación y designación de responsabilidades. Estas características forman parte de las competencias emocionales de la inteligencia emocional para empresas y puedes desarrollarlas a través del:

  • Curso de experto en aprendizaje de inteligencia emocional

Sumérgete en una experiencia única para entender, experimentar, adquirir y transmitir competencias emocionales clave en diferentes entornos. Forma parte de una comunidad virtual entre alumnos y profesores, aprende de manera online y entrena la empatía, el optimismo, la autoestima y la comunicación. En 3 meses estarás preparado para dar un giro de 360 grados a tu vida personal y profesional.

  • Máster especializado en inteligencia emocional para empresas

Aprende todo sobre la psicología cognitiva, la neurociencia y el liderazgo. Combina el conocimiento con la práctica diaria de diez competencias emocionales: flexibilidad, empatía, optimismo, iniciativa, persuasión, comunicación, autoestima, autodominio, trabajo en equipo y resiliencia. El cambio que esperas en tus directivos y empleados está al otro lado de la inteligencia emocional para empresas. Solo así eliminarás las barreras al cambio en un entorno disruptivo. Y termina el curso diseñando, con nuestra ayuda, cómo implantar la inteligencia emocional en tu organización.

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El peso de las competencias emocionales en el directivo

La práctica de la inteligencia emocional para empresas ha desencadenado una transformación del modelo de comportamiento y las relaciones intra e interpersonales. Cuanto más complejo es el mundo, las empresas demandan más líderes preparados con habilidades sociales desarrolladas, como la empatía, el autoconocimiento o la motivación. De hecho, más del 70% de las competencias necesarias para desempeñar un puesto directivo son las emocionales.

Mira cómo influyen estas competencias emocionales en las responsabilidades de la dirección:

  • El conocimiento de las propias emociones.

La capacidad que tenemos para reconocer un sentimiento desde el mismo momento en que aparece constituye el núcleo de nuestra inteligencia emocional. Cuando somos capaces de percibir nuestras emociones, tenemos mayor control sobre nuestra vida diaria y seguridad en la toma de decisiones. Esta competencia emocional puede verse en aquellos directivos que arriesgan tomando decisiones con la certeza de que es realmente lo que quieren para la compañía. Por el contrario, si fuese incapaz de percibir sus verdaderos sentimientos, estaría a merced de los mismos y sería más propenso a sufrir desequilibrios emocionales.

  • El autocontrol de las emociones.

La introspección y la conciencia de uno mismo es una habilidad imprescindible para cualquier persona. En el caso del directivo, la capacidad de controlar sus emociones le permitirá adecuarlas en cada momento y hacer frente a procesos de cambio sin sufrir estrés, ansiedad o tristeza. En la actualidad, esta competencia es vital para ser más resilientes ante los procesos de transformación digital y la adaptación a la nueva normalidad ocasionada por el COVID-19. Si se carece de esta habilidad, estaremos en una batalla constante con situaciones tensas y tendremos más dificultades para salir adelante.

  • La capacidad de automotivarse.

“Cualquier cosa que la mente del hombre puede concebir y creer, puede ser conseguida”, Napoleon Hill. Controlar nuestra vida emocional y orientarla a un objetivo es fundamental para mantener la atención y la creatividad mientras caminamos hacia la consecución del mismo.

Imagina que una empresa se ha marcado como meta aumentar su producción en un 20% durante un periodo de tiempo determinado. La capacidad de motivación del directivo será decisiva para alcanzar los resultados marcados y transmitir dicha motivación al resto de la plantilla. Si somos capaces de sumergirnos en este estado, seremos más capaces de lograr resultados sobresalientes en cualquier área de nuestra vida, así como más productivos y eficaces en la empresa.

  • El reconocimiento de las emociones ajenas.

La empatía, una habilidad social fundamental para encender la llama del altruismo. Es fundamental para saber qué necesitan nuestros empleados o clientes y cómo responder con éxito a sus necesidades. Es estar en armonía emocional y sintonizar con las señales sociales que nos indican qué quieren los demás.

Si eres directivo, esta competencia emocional te va a servir para resolver los problemas desde una perspectiva distinta, así como para ponerte en la piel del otro a la hora de interpretar sus pensamientos. Imagina que en tu empresa hay varios socios y necesitáis tomar una decisión en equipo. Lo ideal es que os retroalimentéis, empaticéis y logréis llegar a un acuerdo.

  • Controlar las relaciones.

Las habilidades para relacionarnos con los demás tienen mucho que ver con el liderazgo y la eficacia interpersonal. Para mantener buenas relaciones sociales es muy importante ser auténticos. La mayoría de los empleos y trabajos tienen que ver con establecer y mantener relaciones con otras personas, ya sean de tu mismo departamento o de otro, clientes, inversores, colaboradores, comerciales, agentes financieros, etc. Por eso, para los directivos, emprendedores y empresarios, uno de los pilares más importantes sobre los que se articula el éxito es el de su competencia social.

Puede que no todas las personas manifiesten el mismo nivel de desarrollo en cada una de estas competencias, pero un directivo emocionalmente inteligente será capaz de tomar mejores decisiones sin dejarse llevar por los impulsos.

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