Mide los resultados de tu empresa más allá de una encuesta de satisfacción

Hablando de la evaluación de la satisfacción del cliente, tenemos algo que decirte. Lo de hacer encuestas de satisfacción está bien para resolver problemas o mejorar algunos aspectos de la empresa. Pero ¿puede influir directamente en los resultados? ¿Cómo asegurar la mejora en el rendimiento? Las respuestas están al otro de lado de la inteligencia emocional, ya que es la capacidad que tenemos las personas para entender de qué forma podemos influir sobre nuestras emociones y en la interpretación de los estados anímicos de los demás.

¿Te animas a descubrir cómo aplicarla en tu negocio?

 

Las encuestas de satisfacción en la empresa

Que la satisfacción es el pilar básico de los clientes no es algo nuevo. Es la pura verdad. Pero hay vida más allá de la técnica basada en evaluar los resultados y conocer opiniones e impresiones a base de encuestas. ¿Estás centrando toda tu atención en los clientes para mejorar tu actividad? ¡Error! Como todo en la vida, el cambio empieza desde dentro, en las personas que trabajan en la organización, en su mente y corazón. Si ellos vibran compromiso y motivación, el cliente lo percibirá. 

¿Recuerdas cuando hablábamos del guion que llevabas dentro y de la película que lo proyectaba en el exterior? También es aplicable a tu compañía, porque tienes en tus manos el poder de escribir tu propia historia. Sin duda, desarrollar el nivel de inteligencia emocional de tus empleados servirá de impulso a todos esos objetivos que tienes en mente. Y no importa si se trata del más grande de tus sueños (atraer nuevos clientes, aumentar la productividad, mejorar el clima laboral).

Es un cambio asegurado. 

 

El papel de la inteligencia emocional en el trabajo

Es sabido que la inteligencia emocional ha sido durante mucho tiempo una de las grandes áreas desconocidas a nivel social y organizacional. Pero los avances en neurociencia y las investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro han abierto la veda para evolucionar y poner en evidencia la necesidad de estar formados en este campo.

Sobre todo, en el trabajo. Si los empleados reciben formación profesional para entrenar sus competencias emocionales, la empresa dará un giro de 360 grados a lo largo del tiempo. Está demostrado que las personas más exitosas poseen un gran control de sus emociones, motivación y entusiasmo. Tienen iniciativa, saben trabajar en equipo y son capaces de influir en el estado de ánimo de sus compañeros. Así lo afirma Daniel Goleman.

Por eso, este post es un pase directo a reflexionar sobre la influencia de la inteligencia emocional en la empresa, más allá de la evaluación de satisfacción de los clientes con encuestas. Competencias emocionales como la flexibilidad, el optimismo, la empatía, el autocontrol, el liderazgo, la comunicación, la automotivación y el trabajo en equipo desencadenan grandes resultados:

  • Satisfacción. No solo de los clientes, también de los trabajadores.
  • Mejora de la comunicación organizacional.
  • Estabilidad y buen clima laboral. 
  • Más ventas. Mayor productividad.
  • Servicio de atención al cliente más adaptado
  • Retención del talento y sentimiento de pertenencia a la empresa.
  • Espíritu de equipo que se transmite incluso de puertas para afuera. 
  • Dominio personal en los empleados. 
  • Potencial de liderazgo
  • Adaptabilidad al cambio y respuestas creativas ante las adversidades.

“Todo aprendizaje tiene una base emocional” – Platón. 

 

Buenas noticias: la inteligencia emocional se puede entrenar

A pesar de que la experiencia, la educación, el entorno en el que crecemos y los valores son los factores más influyentes a la hora de gestar nuestro nivel de inteligencia emocional, también puede entrenarse y aprenderse. Nuestro cerebro es flexible, y así como trabajamos nuestro cuerpo para definirlo, también podemos moldear nuestra mente.

Después de una profunda toma de conciencia, algunos profesionales, escuelas e institutos se han dispuesto a ofrecer métodos de aprendizaje y desarrollo de las competencias emocionales. No son sistemas formativos cualesquiera, sino metodologías innovadoras, creativas, prácticas, audiovisuales e interactivas. Saben que la inteligencia emocional es el motor de cambio más importante del ser humano.

Y aunque ninguno de ellos es igual, todos comparten un objetivo común: ser tu guía en el desarrollo de la inteligencia emocional. 

 

Reflexiones sobre la inteligencia emocional en las empresas

Ya lo dijo Goleman, “no nos haremos ricos con solo practicar la inteligencia emocional, pero si ignoramos el elemento humano, estamos destinados al fracaso”. Porque si algo está claro, es que en el complejo mundo moderno, el progreso de las empresas y de los empleados depende cada vez más de la inteligencia emocional. 

En la evaluación de la satisfacción del cliente, ser emocionalmente inteligente nos permitirá orientarnos hacia el servicio (prever, reconocer y satisfacer las necesidades de un consumidor cada vez más exigente). Si somos empáticos, podremos ver con claridad situaciones desde el punto de vista del usuario para que se beneficie. 

Pregúntate qué resulta importante para el éxito de tu cliente, lo que desea y lo que teme. Aunque no te lo diga con palabras.

¡El camino comienza en ti!

 

Máster inteligencia emocional aplicada