Psicología‌ ‌emocional‌ ‌para‌ ‌superar‌ ‌una‌ ‌situación‌ ‌difícil‌

Has escuchado bien. PSI-CO-LO-GÍA E-MO-CIO-NAL. 

Es esa capacidad que tenemos —o deberíamos tener— para entender nuestras emociones y las de los demás de forma equilibrada con el fin de resolver nuestros problemas del día a día sin que el mundo se nos caiga encima. La inteligencia o psicología emocional es para nuestra mente como ese kit de productos que nunca puede faltarnos en el bolso. 

Si tengo trabajo, el estrés me asfixia, pero si no lo tengo, me aburro demasiado. Si no tengo coche, no soy como los demás, pero si lo tengo, me supone un coste económico muy grande. Si no salgo con mis amigos el fin de semana, me deprimo, pero si salgo, siento que no encajo demasiado con ellos. Si teletrabajo, me siento desconectado de la empresa y paso demasiadas horas en casa, pero si no teletrabajo, me canso de ir todos los días a la oficina. En definitiva, te pasas el día quejándote de todo y nada te viene bien. 

¿Cómo puedes cambiar tu actitud para superar situaciones difíciles?

Resilencia: la clave para ser fuerte a pesar de las tormentas

A todos nos duelen las desgracias, pero salir reforzados de ellas depende de nuestra capacidad de resiliencia. Es decir, de seguir a flote a pesar de las dificultades y entenderlas como una experiencia de aprendizaje y crecimiento personal. 

La inmunidad al sufrimiento no existe, aunque todos la deseamos al mismo nivel de la vacuna del COVID-19. Pero hay algo que sí podemos hacer, y es entrenar nuestra psicología emocional, el lugar del que nacen todas nuestras competencias o habilidades emocionales: empatía, resiliencia, autocontrol, automotivación, paciencia, asertividad, comunicación con los demás, trabajo en equipo… En resumen, todo lo que necesitas para superar una situación difícil con éxito.

En el ecosistema interconectado en el que vivimos es habitual compartir en espacios públicos como las redes sociales pequeñas frases con grandes enseñanzas que ni siquiera nos aplicamos: ‘El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional’, ‘Cuando todo parezca ir contra ti, recuerda que el avión despega contra el viento en contra, no a favor’, ‘La vida no es esperar a que pase la tormenta, es aprender a bailar bajo la lluvia’. 

La teoría nos la sabemos, pero ¿cómo la aplicamos? Cuando atravesamos momentos difíciles a causa de la pérdida de un ser querido, un accidente de coche, la ruptura con nuestra pareja, o cualquier otra causa, sentimos dolor de forma natural. 

Si sufrimos y el cerebro sigue funcionando y consumiendo energía, hablamos de adversidad. Es decir, sufrimos pero el cerebro funciona bien porque ha sido reforzado durante el desarrollo en la infancia temprana. Por el contrario, es frágil si hemos sido fragilizados durante esa etapa. No podemos decir que un trauma causa mucho daño, dependerá de la manera en que nos hayamos construido antes de enfrentarnos a la desgracia o dificultad.

La buena noticia es que, aunque ese fuese tu caso, estarías a tiempo de reforzar tus emociones gracias a la flexibilidad del cerebro. No importa los años que pasen, siempre puedes seguir aprendiendo. Y la mejor forma de conseguirlo es con un buen plan de entrenamiento de tu inteligencia emocional.

¿Cómo entrenar las emociones para ser más resilientes?

El sufrimiento es parte de la condición humana. Estamos dolidos, tristes y sufrimos. Pero después, cuando representamos lo que nos ha pasado, si estamos bien rodeados, tenemos apoyo, la posibilidad de reflexionar y la oportunidad de salir reforzados, pronto dejamos de sufrir. Todo es afectivo y cultural. 

Toma nota de los siguientes consejos para ser más resiliente:

  1. Cree de manera firme y positiva en tus habilidades. Nadie lo hará por ti y está comprobado que el autoestima es vital para recuperarse de acontecimientos difíciles.
  2. Desarrolla una red social sólida. Las relaciones con los demás juegan un papel muy importante a la hora de enfrentar situaciones complejas. Si estamos solos, solo pensamos en la desgracia: ¿Por qué me ha pasado esto? ¿Por qué nadie me defiende? ¿Qué he hecho yo para merecerlo? Agravando el sufrimiento y dirigiéndonos de cabeza a la depresión.
  3. Encuentra sentido y propósito a tu vida. Cuando nos enfrentamos a una tragedia, puede que nos sintamos motivados a buscar sentido a nuestra existencia, lo cual juega un papel fundamental en la recuperación.
  4. No tengas miedo a decir SÍ al cambio. Ser flexible es parte de la resiliencia. El acontecimiento ocurrido puede servirte para moverte en nuevas direcciones.
  5. Cultiva el optimismo. Ya sabemos que puede ser muy difícil en estos momentos, pero implica ignorar el problema y focalizarte en soluciones positivas. Los obstáculos son transitorios.
  6. Márcate metas. Las personas con un gran nivel de resiliencia son capaces de ver lo mejor de cada situación, así como fijar objetivos razonables. Prioriza y céntrate en lo más importante. ¿Por qué no haces una lluvia de ideas de las posibles alternativas?

¡Conquista metas efectivas poniendo en práctica la psicología positiva!

Máster inteligencia emocional aplicada