PSICOLOGÍA POSITIVA para desarrollar al máximo tus capacidades personales

Es una nueva perspectiva de la psicología. Ha sido definida como el estudio científico de aquello que hace que nuestra vida valga la pena, pero sin olvidar nuestros problemas personales. Martin Seligman la define como “el estudio del ser humano desde las emociones y fortalezas positivas, como el amor, la felicidad, la autoestima, el coraje o la gratitud”. Es fundamental para potenciar nuestras fortalezas de manera equilibrada y darnos una visión mucho más objetiva de nosotros mismos.

¿Qué tal si aplicamos la PSICOLOGÍA POSITIVA en nuestras capacidades personales? Veamos cómo hacerlo y para qué sirve.

 

Cómo aplicar la PSICOLOGÍA POSITIVA para desarrollar nuestras capacidades personales

Al hablar de las capacidades personales hacemos referencia a competencias  emocionales como la flexibilidad, la toma de decisiones, la resolución de conflictos y la empatía. Ahora bien, si queremos descubrir cómo aplicar la PSICOLOGÍA POSITIVA para su desarrollo, debemos entenderla como una fórmula donde ponemos el foco en los aspectos propios que podemos mejorar. En todo aquello que nos puede hacer más felices. 

Las fortalezas varían de unas personas a otras, al igual que las debilidades, pero el equilibrio entre ambas nos puede llevar a mejorar las habilidades personales para ser más felices, y productivos como individuos. El coraje, la motivación y el análisis con perspectiva son algunas de las fortalezas esenciales destacadas por los psicólogos, aunque existen muchas otras, como el autocontrol y el optimismo. 

Te dejamos algunos consejos para dominar tus fortalezas y desarrollar las capacidades personales:

  • Busca tus mejores habilidades y virtudes.
  • Una vez encontradas, poténcialas al máximo. 
  • Al tiempo, ve minimizando tus debilidades.
  • Aplica la motivación y el esfuerzo para caminar hacia la dirección correcta.
  • Aprende de lo negativo y trabaja para superarlo.

 

La PSICOLOGÍA POSITIVA no elimina las emociones negativas, pero las enfrenta con optimismo para favorecer el desarrollo personal y profesional. Si aplicamos la PSICOLOGÍA POSITIVA al ámbito empresarial, veremos que son cada vez más los negocios que se decantan por ella, teniendo en cuenta que las personas son el principal valor de la empresa. 

Las técnicas de la PSICOLOGÍA POSITIVA están ayudando a multitud de emprendedores a mejorar el ambiente laboral, aumentar la felicidad y la motivación dentro de la empresa, así como favorecer el bienestar para trabajar de forma más eficiente. Identifican y fortalecen las habilidades de los trabajadores y consiguen grandes resultados.

 

¿Qué relación existe entre la PSICOLOGÍA POSITIVA y la inteligencia emocional?

Estamos acostumbrados a hacer las cosas de una manera determinada, pero ¿podemos cambiarlas? ¿Y potenciar las formas diferentes de vivir y relacionarnos con los demás?

La respuesta es sí. La PSICOLOGÍA POSITIVA nos ayuda a mantener el ánimo cuando las cosas no funcionan como queremos y nos ayuda a potenciar nuestras competencias emocionales: desde la empatía y la automotivación, hasta la flexibilidad y la autorregulación, entre muchas otras. Y es ahí donde reside el principal nexo de unión entre la PSICOLOGÍA POSITIVA y la inteligencia emocional. Y es que, para desarrollar nuestras capacidades personales, necesitamos aprender a gestionar las emociones.

Al mismo tiempo, cuando desarrollamos la inteligencia emocional tenemos menos estados emocionales negativos y experimentamos más emociones positivas. Las emociones son esferas de la personalidad que muy pocas veces nos atrevemos a reconocer y ponerles nombre. 

No obstante, una de las cosas más importantes que hace la PSICOLOGÍA POSITIVA es sacar lo mejor de las personas. Nos ayuda a estar más dispuestos a mejorar. 

Junto a la inteligencia emocional, nos enseña la capacidad de ser personas, sin perdernos por el mundo que nos rodea y nos ayuda a vivir una vida plena. 

Juntas, aumentan nuestro autoconocimiento emocional y el bienestar. Desarrollan la resolución de los problemas y la autorregulación.

Conclusiones sobre la inteligencia emocional y la PSICOLOGÍA POSITIVA en el desarrollo

Ser feliz no consiste en sonreír a todas horas y pensar siempre en positivo. Las personas solo somos capaces de desarrollar nuestras propias capacidades personales cuando reconocemos las fortalezas y debilidades que nos conforman. 

Desde pequeños, nos enseñan multitud de conocimientos, pero no a confiar en nosotros mismos. Sin embargo, es fundamental para alcanzar una vida plena. Alrededor d tu zona de confort está tu zona de aprendizaje, a la que sales para ampliar tu conocimiento sobre el mundo, enriquecer tus puntos de vista o modificas tus hábitos. 

A muchas personas les cuesta salir de esta zona de confort por miedo al qué dirán, a fallar, al ridículo y a la vergüenza, pero la solución no es huir de ellos, sino enfrentarlos y aprender. Aquí es donde entra en juego la inteligencia emocional y la PSICOLOGÍA POSITIVA para recordarnos que podemos ser los dueños de nuestra vida, gestionar las emociones y fortalecer nuestras habilidades. 

Cuando gestionas correctamente tus miedos, crece tu autoestima, lo que te da una nueva visión de la realidad repleta de oportunidades, aumentando también tu motivación. 

En definitiva, la PSICOLOGÍA POSITIVA es el estudio científico de las fortalezas y emociones positivas de las personas, y no hay que confundirla con el creer que la vida es de color rosa. No se trata de pensar en positivo, sino de un movimiento que promueve el estudio científico del comportamiento humano más allá de la psicología convencional.

Seguramente, si le preguntamos a una persona cuándo acude al psicólogo, lo más probable es que nos responda haciendo alusión a problemas, enfermedades y comportamientos que no funcionan. Sin embargo, hay muchas otras áreas del ser humano que funcionan muy bien, como las fortalezas y las emociones positivas. Y por ello, nace la PSICOLOGÍA POSITIVA.

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