Todo lo que necesitas saber para ser un buen coach

“No vemos el mundo como es, sino como somos” – Curro Cañete. 

Y lo que somos es el resultado de nuestros pensamientos, que a su vez generan emociones. Entonces, ¿podría estar la clave en controlar lo que pensamos? Correcto. De esta forma, seríamos capaces de generar emociones más positivas, pero no es tan fácil.  A veces, creamos pensamientos y emociones de manera inconsciente. Los generamos nosotros mismos con la interpretación interior que hacemos cuando recibimos información. 

Recuerda una cosa: si algo te afecta, es porque tienes una interpretación negativa interior. La clave está en detectarla y cambiarla. Solo así, podrás cambiar también tus emociones. Es un ejercicio complejo y revolucionario que puede cambiar tu vida por completo y proveerte de todo lo que necesitas para ser un buen coaching trainer.

¿Empezamos?

 

Punto importante antes de empezar: lo que el coach significa

Aunque muchas personas piensan que esta figura surgió hace unas pocas décadas, lo cierto es que tiene mucha historia. En otros tiempos, en otros siglos y en otras culturas ya existía para formar y capacitar a los miembros que se iniciaban en el conocimiento del mundo. Evidentemente, no se llamaba coach, pero sí maestro, sí filósofo y sí pensador. ¿Te suena Sócrates? ¿Y Aristóteles? Han sido dos de los grandes coach de la historia gracias a su sabiduría. 

Entonces, ¿qué significa coach en el siglo XXI? Es un observador activo y un guía que pretende cuestionar y buscar las causas de un estado de ánimo o situación, evitando sacar sus propias conclusiones para que sean las personas quienes lo hagan. No es un psicólogo, es un entrenador que se ha formado para enseñar técnicas de ayuda con el fin de alcanzar nuestras metas. Si observamos a los entrenadores deportivos, veremos que su verdadero objetivo no es ganar, sino ayudar a los deportistas a mejorar sus habilidades. 

Esa es la verdadera esencia del coaching trainer. 

 

10 habilidades necesarias para ser un buen coach

Entremos en materia y veamos cómo el coaching trainer puede facilitar el aprendizaje y promover cambios emocionales y cognitivos en la conducta de las personas.

  1. Autocontrol o conocimiento de las propias emociones. Es la capacidad que tenemos para reconocer una emoción en el mismo momento en que aparece. Tomar conciencia, identificarla, ponerle nombre y comunicarla de forma verbal y no verbal.
  2. Empatía o reconocimiento de las emociones ajenas. Implica comprender lo que sienten otras personas, saber ponerse en su lugar y sintonizar con las señales que nos indican lo que necesitan, por pequeñas que sean. 
  3. Escucha activa o clave para comunicarse con los demás. Requiere abrir nuestra mente y corazón para que las palabras del otro calen en nosotros y provoquen un cambio. También implica interpretar su lenguaje no verbal para no quedarse únicamente con las palabras de las personas que atiende.
  4. Destreza social o manejo de las relaciones. Es la capacidad de relacionarnos con otras personas, saber entenderse, ser asertivos y capaces de solucionar los conflictos que puedan surgir con ellas.
  5. Formación en inteligencia emocional. Y si es constante, mejor. Te enseñará el camino para autoconocerte primero y ser capaz de ayudar a otras personas después. Hoy en día, existen cursos y másteres de inteligencia emocional personalizados y adaptados a todo tipo de necesidades. 
  6. Capacidad de motivación. No solo a sí mismo, sino también a las personas que orienta. Es fundamental para que estas puedan ver más allá de sí mismas y creer en sus posibilidades. La motivación del aprendizaje guarda un vínculo muy estrecho con el proceso interno de la persona y se desarrolla en función de su predisposición y estado de ánimo.
  7. Paciencia. Es una de las grandes virtudes del ser humano y muy importante para el coaching trainer. Los resultados que busca junto a sus clientes tardan tiempo en llegar, contactar con sus emociones más profundas no es un proceso rápido. Recuerda que el protagonista es el cliente.
  8. Valoración adecuada de uno mismo. Implica tener claras tus capacidades, potenciales y limitaciones. Es decir, valorarte y ver tus puntos ciegos. No hay nada como tener perspectiva respecto a uno mismo.
  9. Autoconfianza. Requiere tener una visión muy clara de nuestros valores, aunque no hay que confundirla con la autoestima.
  10. Autorregulación. Es la capacidad de controlar nuestros impulsos y sentimientos. Tanto la autorregulación como la autonomía emocional son factores clave en el desarrollo personal y el bienestar.

Los avances en neurociencia nos han enseñado a lo largo de los años que la emoción juega un papel vital en la toma de decisiones. 

Si estás a punto de decidir si convertirte en un coaching trainer profesional o no, tienes que saber que las mejores decisiones se toman cuando poseemos estas cualidades: elevada competencia cognitiva, experiencia práctica y capacidad para asumir puntos de vista diferentes. 

“Sé tú mismo, los demás puestos están ocupados” – Óscar Wilde

Máster inteligencia emocional aplicada